Lo que parecían ser reptiles culebrinos que perseguían y escupían a los voluntarios, no eran nada más y nada menos que unas ristras de chorizos que al parecer quedaron olvidadas por el anterior retén, el que parecieran tomar vida fue consecuencia del enriedo en los pies de estos intrépidos voluntarios y el que escupieran, no era otra cosa que al pisar los chorizos saltase esa rica grasa que tanto se agarra a nuestro higado.

Desde la dirección de Proyección Civil se achaca a un golpe de calor sufrido por los voluntarios el que inicialmente se pensara que fueran culebras en vez de inofensivos embutidos, capaces únicamente de causar ardores.

“Esperamos que esto aclare todo lo sucedido y de por concluida la investigación solitada por AMIDAS, lamentado este mal entendido.”