Fuente :  Tomás Roncero

Pocos días han de la inauguración de un nuevo elemento arquitectónico que ha embellecido aún más sí cabe el conjunto artístico de nuestra localidad. Se trata de la puesta en valor del  viejo puente del Chicharra, que volverá a ser reutilizado presentando una nueva y vanguardista imagen más acorde a estos tiempos.   

El viejo puente del Chicharra es una estructura decimonónica que data de 1884 por el que circulaba el carismático tren que recorría la ruta Alcoy-Villena-Yecla, eso fue hasta el 69 del siglo pasado en el que se optó por la autovía como principal vía de comunicación en lugar del viejo tren, que pasó a convertirse en atracción de la feria. Desde entonces el vetusto puente había  pasado a una jubilación forzada, estando a un paso de ser desmantelado. Finalmente y tras décadas de inactividad se le encontró una ingeniosisísima utilidad, ya que un puente, por muy viejo que sea, sigue siendo un puente ¿cómo no se le había ocurrido antes a nadie?, para que luego digan que las cosas viejas no son útiles.

Para ejecutar esta novedosa obra se ha contratado al mejor pontífice que existe en la actualidad, el prestigioso arquitecto Santurce Calatrava, que nos ha deleitado con una de sus brillantes estructuras de metal, en las que queda patente el concepto de paso del tiempo por la contraposición de la estructura original con la contemporánea y también se resalta la idea de tránsito en la ondulación de la espina metálica, en la que se pretende combinar el gusto por la estética contemporánea con la funcionalidad del mismo; que es la forma culta de decir que le han puesto una raspa de pescado metálica encima para que parezca moderno.

El puente contará con una pasarela con dos carriles bici, uno pallá y otro pacá, tapetes de césped  artificial para echar una partida a las cartas o una partida a las chapas, sendos carriles para peatones y uno para funambulistas, para los que quieran cruzar por encima de la raspa, además no es descartable que se ponga servicio de barca para los días de lluvia. En pocos días el puente ha deslumbrado a propios y extraños y da el pistoletazo de salida al carrusel de inauguraciones previo a las erecciones municipales, ya que hace unos días también se inauguró el nuevo monumento a los valores constitucionales, que es el mismo que el monumento a los caídos pero cubierto de mármol de 30 millones para que parezca moderno.

Además de su evidente funcionalidad práctica, el puente Chicharra-Calatrava, o “Chichatrava”, que así ha sido bautizado por sus usuarios, viene a consolidar la zona de la carretera de Vallena como campo de experimentación para los nuevos artistas conceptuales abstractos contemporáneos. La obra de Calatrava se une a la rectonda, del ingeniero Rompetechos, que podemos encontrar a escasos metros del puente. La zona también ha sido campo de pruebas para Homer Simpson que cada vez que diluviaba se dedicaba a poner felpudos en la puerta de las fábricas y gafas de bucear a los conductores de los coches que quedaban encallados evocando a una Venecia de nadar por casa, dicha obra pictórica podremos contemplarla en un futuro lejano, muy lejano en el Museo Cayetano de Mergelina. Ceterum censeo statuam esse delendam